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Turismo ecológico: las opciones para este tipo de turismo son muy variadas, como observar aves y conocer la flora de una de las reservas de la biosfera más importantes del mundo. En ciertas épocas del año llegan las tortugas marinas a desovar en la orilla de la playa, y es entonces cuando grupos de biólogos y de ecologistas se dedican a protegerlas de los depredadores. Puedes unirte a la tarea y ver de cerca a las tortugas blancas, las laúd y las enormes caguamas, todas ellas en peligro de extinción. Además, en los alrededores de Punta Allen, dentro de la Reserva de la Biosfera Sian Ka'an, hay una zona hotelera ecológica, donde podrás ver cocodrilos, manatíes, garzas y otras especies en su hábitat natural; ahí también puedes hacer kayak entre los manglares y esnorquelear para admirar los arrecifes que existen a lo largo de la costa.
Turismo convencional: si sólo quieres ir a la playa después de haber visitado las ruinas, has de saber que las playas de Tulum son muy accesibles, tranquilas y hermosísimas. Allí mismo, en la zona arqueológica, a un costado de El Castillo, hay una escalera por la que los turistas bajan a meterse al mar; eso sí, en ese punto no hay sombrillas ni servicios, pero lo más seguro es que no puedas resistir a la refrescante seducción turquesa del Caribe, así que ¡vete preparado con tu traje de baño!
Por otra parte, en el pueblo de Tulum, que ya pronto será cabecera municipal, hay tiendas de artesanías, restaurantes con comida tradicional y casi todo lo que puedas necesitar en cuestión de servicios.
Si te gusta participar en las tradiciones ancestrales, en el mes de julio se festeja a la Cruz Parlante, una tradición que combina elementos paganos y cristianos, la cual, al parecer, surgió a mediados del siglo XIX y sigue vigente en muchos pueblos de Quintana Roo. La fecha es móvil, así que hay que estar pendientes.
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